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Suam cuique sponsam

12 julio 2008

Cena fin de curso FN 2007/08

Se preguntará usted qué diantre hace una foto de Blas Piñar López y unos cuantos fans en el blog del CeTáCeo. Pues ahora se lo explico. Pero antes haga clic y amplíe la foto. No se fije en la estética cutre y olé (tan franquista, tan apropiada) del restaurante. Fíjese más bien en las una, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete banderitas españolas sobre la mesa. Sí. En su escudo. Justo. Es el que ahora llaman “escudo constitucional” (incorrectamente, porque la Pros… Constitución de 1978 se promulgó con el escudo del águila, que aún aguantó tres años más).

¡Tanto reinventar a Francisco Franco (que sin Piñar habría sido para los patriotas españoles lo que De Gaulle para los patriotas franceses), para terminar en plan “patriotismo constitucional”! O a lo mejor eso es más coherente de lo que parece.

Divago y no contesto. Se preguntará usted, decía yo arriba, qué caramba hace esta foto aquí. Bueno, la historia de Piñar dando la lata al Carlismo es larga y tortuosa. Desde un par de presencias en Montejurra que quedaron en ná, porque Piñar se apresuró a doblar el espinazo ante el “Príncipe de España” apadrinado por Franco, hasta la apropiación de símbolos, boina roja y cruz de San Andrés, para los inventos denominados “Fuerza Nueva” y “Frente Nacional”. Y más adelante, la obsesión por obligar a la Comunión Tradicionalista a integrarse en aquel esperpéntico “Frente Español” que ha terminado siendo esa democraciacristiana light que ahora se hace llamar AES, con vocación de “Pepito Grillo del PP”, en frase inmortal de su yerno Rafael López Diéguez.

“Democracia cristiana”. Ah. Quid. Enlace. Eslabón (perdido). ACNP, ahora ACP. Propagandistas. Ángel Ayala y Ángel Herrera Oria (cardenal por gracia de Franco), quizás las dos mayores lacras del catolicismo español del siglo XX.

Vedetismo. Otro quid. Guía de comportamiento. La foto es de la cena de fin de curso de Fuerza Nueva, en Madrid, hace semanas. Ya no pintan nada. Pero el autoproclamado “caudillo” no se resigna a la dignidad del silencio. Sigue contando que él habría salvado a España pero los demás, malos patriotas, no le siguieron. Ay.

Lo del “patriotismo constitucional” después de la camisa azul (es verdad, la camisa azul se la puso tarde, que él no venía de los azules, sino de la democraciacristiana) tiene precedentes. La única vez que fue diputado en el Congreso lo fue elegido en la lista de Unión Nacional, coalición en la que estaban los carlistas. Piñar se la cargó enseguida. No sólo se presentaba como diputado de “Fuerza Nueva” sino que tuvo ocurrencias como proponer, para oponerse a la ley del divorcio, que se legalizase… el concubinato.

Ya lo ve, Piñar se adelantó dos decenios a los registros de “parejas de hecho”.

Por su parte, ciertos suplantadores del Carlismo, que andan hace meses entusiasmadísimos con la chorrada demócratacristiana de los “cuatro principios no negociables” (que conduciría a una coalición de la nada con la nada con la nada y con la nada, intragable para un carlista. Ay, Pidal, a ti no te hacían caso en el XIX, alforjas pa este viaje…), también habían descubierto su admiración por Piñar López.

El CeTáCeo, en cambio, se apunta a “cada uno con la suya”.

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9 comentarios

  1. Parece que las conversaciones entre CTC, AES y FyV no están conduciendo a nada concreto. La idea inicial es crear una plataforma puntual sobre los célebres “cuatro puntos no negociables” para las elecciones europeas, a ver qué se puede rebañar entre todos. Algunos, no obstante, quieren estabilizar el asunto, reeditando el FN pero sobre bases católicas en vez de “patrióticas”. Y el menos interesado no es el negociador carlista.
    Veremos.


  2. Claro que el negociador que dice representar a la CTC no puede ser carlista, ni representar a la Comunión. Neointegrista tronovacantista que se representa a sí mismo y a cuatro (¿o tres?) amigos (¿o no tan amigos?).


  3. Menuda farsa lo de los “innegociables”. Para empezar AES, que quiere seguir viviendo de las rentas de la apropiación indebida, pretende la fusión por absorción, es decir, todos juntitos pero bajo sus pedantes siglas. Para continuar FyV, cuyos principales dirigentes son miembros o afines al famoso Instituto Secular de otrora, no quieren saber absolutamente nada de poder ser tachados de “ultras” con la compañía siempre pegajosa de los Piñar, por mucho escudo republicano que lleven y por mucho que el Sr. Pascual se siente en la mesa presidencial. Y por fin la CTC. Para presentarse a las europeas se necesitan 15000 firmas de electores o bien 50 firmas de cargos electos. Como todos sabemos no tienen ni lo uno ni lo otro, sólo un patético foro que debía llamarse el foro de Hispanista a tenor de su omnipresencia. Así que por supuesto que la que está deseando llegar a un acuerdo es la CTC que lo único que aporta es la pretendida historicidad de sus siglas y su peso específico histórico, pero que de otra manera no llegarían a poder presentarse a las europeas.

    Y el remate. La ACdP está moviendo los hilos para la fundación de un partido democristiano que contará con el apoyo de algo que jamás lo tendrán el famoso grupo de los “innegociables”: La Jerarquía. Además, el proyecto de partido incorpora nombres conocidos de la política, un paso importante para poder ser algo en este sistema liberal, algo que ninguno de los “innegociables” puede aportar. ¿Quién será el candidato a europarlamentario de la CTC? ¿El/los de siempre?

    En fin, todo esto no es más que voluntarismo. El Carlismo sólo tiene una vía efectiva: la legitimidad. Por (medio) el Rey, en (unidad) la Patria, para (fin) Dios. El Monarca legítimo es el medio que garantiza la unidad de acción y defensa de la Patria para el fin que es Dios. Ese es el medio del Carlismo, no tiene otro, nunca lo ha tenido, por tanto, renunciar a la legitimidad es renunciar a todo. Bien es cierto que la Secretaría Política parece que está en otras labores que en las de promoción de S.A.R., pero bueno ellos sabrán, tienen mejor perspectiva.

    Por cierto, se le echaba de menos cetáceo.


  4. Oye cetáceo, para defender la pureza del carlismo, no hace falta injuriar, a una persona, que luchó por Dios y por España, y que equivocadamente o no, intentó defender los principios del 18 de julio que todos, menos los ekarras respetamos. Solo espero, que algún dia podamos siquiera igualarle, esto es, llenar la Plaza de Oriente, durante decenas de años, y salir diputado por Madrid. En fin, sigamos con la política suicida de autodestruirnos, que es la hora de los enanos.


  5. Vamos a ver, pedazo de ignorante: serás granadino, pero carlista no. Lo que pasa es que eres piñarista de toda la vida, de lo cual has dejado abundante testimonio en esos ciberforos del diablo. En mi post no se injuria (usa un poco el diccionario) a Piñar López: se cuentan unas cuantas cosas de él, perfectamente comprobables.
    Piñar López no llenó nunca la Plaza de Oriente. Aquellos actos los convocaba la Confederación de Ex Combatientes, con la adhesión de varias organizaciones entre las que estaba (equivocadamente, creo) la Comunión Tradicionalista. Son conocidos los ataques de celos que le daban a Piñar cuando los allí concentrados ovacionaban a Jesús Evaristo Casariego, orador carlista, mucho más que a él. Tanto, que maniobró para que dejaran de invitarlo a hablar en la Plaza de Oriente.
    Piñar López, si has leído mi post, salió elegido diputado por una coalición, Unión Nacional, de la que formaban parte los carlistas. Cuando la rompió, Piñar perdió el escaño.
    Los principios del Dieciocho de Julio los defendieron los carlistas en solitario contra el régimen que, supuestamente, había nacido del Alzamiento (pero que nació del golpe de Estado de Franco, dentro del bando nacional). Los actos del Dieciocho de Julio eran, desde los años cincuenta, casi exclusivamente carlistas. El régimen (o los sucesivos regímenes) de Franco se avergonzaba de la Cruzada, y la única memoria de esa fecha era la famosa paga extraordinaria.
    Nos autodestruimos cuando consentimos que se nos acerquen fachas oportunistas, ajenos a la Tradición y con ínfulas para dar lecciones. Como BP. Como tú.


  6. Por supuesto que tus comentarios son irónicos y carentes de respeto. Yo pertenezo a una familia carlista, y cuando entré en FJ, en 1976, que era lo único que funcionaba, tenía 16 años, y no conocía otra cosa. No me averguenzo de mi pasado, y por eso soy leal y fiel a esa persona, ya anciana, y con la que solo hablé una vez en mi vida. Por eso, decir que soy piñarista, es una estupidez. Te guste o no te guste, soy carlista, o ¿ es que eres tu quien da los carnets ?. Si vienes a Granada dame un toque.


  7. Suelo corregir la ortografía de los que por aquí comentan, pero a ti, Granachorra (como te han apodado con acierto en esos ciberforos del diablo) esta vez te la dejo tal cual, para que se vea el nivel, Maribel.

    Leal y fiel a un liberal, franquista, sionista, tú, que andas pregonando tu afición a los mahometanos por esos mismos ciberforos. En fin, en cierta medida es coherente.

    ¿De familia carlista? Si es verdad (cabe dudar de todo lo que cuentas), estás en el mismo caso que varios millones de españoles. Mira, antes de estos tristes tiempos, antes del franquismo maldito, antes del maldito Carlos Hugo y antes del maldito Vaticano II, había muchos carlistas en España. Tener un bisabuelo carlista es lo más normal del mundo. Hijos, nietos o biznietos de carlistas los hay a montones en el PSOE, en el PP, en Batasuna, en el PCE, etc. Y sobre todo, en sus casas, asqueados de todo y de todos.

    Pero en Granada funcionaba el Círculo Fal Conde, con don Juan Bertos al frente. Y AJT. Y la AET. Si tú escogiste FN, Granachorra, es porque estabas ya muy lejos del Carlismo. Ni siquiera lo conocías.

    Y no vayas de enrollado, tontolaba. En esos ciberforos del diablo proclamabas que habías “contestado, a las patochadas que dice el Cetáceo” (sic) a la vez que aquí me pides que te dé un toque. No contestaste a nada, ni aquí ni allí, porque en tu autismo (o tu onanismo) nunca lo haces. No, mira. Cuando vaya a la bella Granada, destrozada por los capitostes del tardofranquismo, llamaré a los carlistas de allá. Entre los cuales no te cuentas. Mientras tanto, aquí, en las aguas del CeTáCeo, no te molestes en volver a meter la patita. Ve con el Cardenal Amigo, los franciscanos de la cruz blanca y el resto de promahometanos bujarrones. Abur.


  8. Para redundar estas frases del amigo Garisoain en una entrevista en LTDE:

    “Cada uno es muy libre de encauzar sus esfuerzos allí donde crea que puede hacer un bien mayor. Nosotros no vamos a negar el carlismo de nadie. Ahora bien, cuando don Sixto reapareció en la política española hacia el año 2000 (cuando la CTC ya llevaba quince años reconstituida) ni siquiera se puso en contacto con nuestra Junta de Gobierno. Si de verdad quería ayudar al carlismo lo mínimo que podía haber hecho era hablar y no tratar de montar otro grupo desde cero. Al fin y al cabo don Sixto no es el rey de España ni nadie dice que lo sea; sólo es un miembro de la familia carlista de los Borbón-Parma. Doctrinalmente no tenemos ningún problema con ellos, únicamente nos da pena que de hecho puedan convertirse en una especie de brazo político del lefevrismo en España. En cuanto a que utilicen nuestro nombre “Comunión Tradicionalista” para denominarse es poco serio pues ni siquiera lo tienen registrado.”

    Madre mía, cómo está el patio.


  9. Pues esas declaraciones retratan al pobre Javier Garisoain (el gili de la derecha en la foto de la izquierda de Decipimur specie recti) como el neointegrista acomplejado y mentiroso que es.

    Por familia viene de la microscópica (y microbiana) “Regencia de Estella” (ja, ja) que iba de ultraantifranquista. (Bueno, antes los mismos ilustres antepasados eran carlooctavistas, o sea, ultrafranquistas. C’est la vie). Así que vomita sus tonterías en una cutreweb caspofranquista. Pura coherencia.

    Lo de “no negar el carlismo de nadie” (él, que no es carlista ni por el forro) lo ha aplicado alguna vez a los anticarlistas rabiosos de EKA. El tufo clericaloide modernista tiene esas cosas. Lo de “la CTC ya llevaba quince años reconstituida” tiene bemoles, porque el registro legal que tanto le gusta se hizo por orden de Don Sixto Enrique de Borbón en 1977 (o sea, veintitrés años antes del 2000, no quince) y la Comunión estaba bastante mejor reconstituida antes de que su parentela y vecindario vinieran a tocar las narices.

    También se las trae lo de “la familia carlista de los Borbón-Parma”, para no hablar de la Familia Real, el animalito neofranquista de los “cuatro principios no negociables”. Don Sixto seguramente es el Rey, pero con toda seguridad es al menos el Regente, así que les toca a ellos, pobres vanidosos de medio pelo, pedir audiencia. O a lo mejor espera que un Infante de España se la pida a él.

    Lo del “brazo político del lefevrismo [sic] en España” ya es la baba definitiva de un pobre hombre. Debe ser consigna, porque lo mismo escribía otro tontolaba, este valenciano, en la impresentable torre episcopaliana de la cigüeña. Tiene gracia, sabiendo que entre los cetáceos despistados hay seguidores de Monseñor Lefebvre (q.s.g.h.), y que los de Don Sixto y el propio Don Sixto entran tranquilamente al Vaticano al máximo nivel, mientras que estos opusitas de parroquia semiprogre ni pueden soñarlo.

    En fin, imbéciles, mentirosos y pataleantes. Lacra que gente así se atreva a seguir llamándose carlista. Sobre todo porque lo hacen para servir a una menesterosa agenda demócratacristiana, para lo cual pretenden utilizar el limpio nombre y la noble historia del Carlismo, que en realidad detestan. Gentuza.



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